Recientemente se ha empezado a investigar a fondo este tipo de bebidas de las cuales ya se mantenían sospechas y de las que algunos estudios ya vinculaban con el aumento de grasa de nuestro vientre y algunos rumores falsos pero generalizados que llevaban a consecuencias mucho peores.

Tanto la Asociación Americana para la Diabetes como la Asociación Americana del Corazón dieron su sello de aprobación a los edulcorantes artificiales con declaraciones que figuran en sus correspondientes sitios web en el año 2014, en aquel entonces los ciudadanos cayeron en el saco.

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La investigación

Ahora un grupo internacional de investigadores ha intentado averiguar si los edulcorantes bajos en calorías realmente cumplen con su promesa a largo plazo. Meghan Azad, investigador de la Universidad de Manitoba y otros, revisaron docenas de estudios sobre los efectos a largo plazo de los sucedáneos del azúcar en la salud, tratando de ver si había una tendencia predominante.

El estudio verificó que no solo los edulcorantes artificiales eran poco fiables cuando se trataba de controlar el peso, sino que las personas que los toman de forma rutinaria tenían un índice de masa corporal mayor y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares aumentaba en estos individuos.

¿Hablamos de calorías?

“Creo que originalmente eran las calorías el problema, y hemos hecho algo que no tenía calorías, así que estamos bien”, dijo Azad al Washington Post. “Pero estamos aprendiendo de que no se trata solo de las calorías”.

El mercado estadounidense de refrescos registró una reducción del consumo de un 0,6% entre 2011 y 2016, y los estadounidenses están adoptando alternativas más saludables. Aún así cerca de la mitad de los adultos y un cuarto de los niños consumen edulcorantes artificiales cada día, según el Diario de la Academia de Nutrición y Dietética.

Muchos son aquellos que creen por error que un refresco o dos al día es bueno para ellos, lo mismo que beber agua, dijo Azad. Otros pueden consumir involuntariamente edulcorantes artificiales en productos como yogur o barritas de cereal.

“Necesitamos más pruebas de estudios de mejor calidad para saber con certeza la causa y el efecto, pero parece que al menos hay una puerta abierta sobre el consumo diario de estas bebidas”, dijo.

Sin embargo, a través de los estudios evaluaron: “Los edulcorantes no nutritivos (se asocian significativamente con aumentos en el peso corporal a largo plazo), el IMC y la circunferencia de la cintura”, concluyeron los investigadores.

Problemas cardiovasculares

La grasa del vientre, o grasa visceral, se ha relacionado con una mayor probabilidad de enfermedad cardiovascular tipo 2 y resistencia a la insulina. La circunferencia de cintura alta es también un componente de síndrome metabólico, una constelación de factores de riesgo para la salud que también incluye altos niveles de triglicéridos, presión arterial y glucosa en la sangre.

William Cefalu, jefe médico científico y oficial de misión de la Asociación Americana para la diabetes, revisor estudio de Azad después de ser contactado por The Washington Post.

Dijo que los edulcorantes artificiales siguen siendo una buena herramienta para los diabéticos tratando de reducir los hidratos de carbono y administrando con cuidado sus niveles de glucosa en la sangre. Pero enfatizó en la moderación y dijo que se necesitaban más estudios sobre los efectos a largo plazo de los edulcorantes artificiales, las personas con diabetes.

Proyección y conclusiones

“Lo lo correcto sería un ensayo controlado aleatorio en personas con diabetes en la que realmente se puede medir la ingesta y la adhesión”, dijo, y agregó que la ADA actualiza sus estándares de atención cada año sobre la base de estudios similares. “En en estos estudios observacionales es realmente difícil ser preciso debido a la auto-información”.

La razón podría estar en la cabeza de las personas, ya que consumir constantemente alimentos artificialmente dulces podría hacer que la gente cállese en el abuso de otro tipo de alimentos repletos de calorías el resto del tiempo. El problema también podría venir del intestino, dijo Azad, quien también está especializado en bacterias intestinales y teoriza que las bebidas dietéticas pueden afectar maquillando pequeños organismos en el tracto digestivo, lo que puede afectar a la digestión y la salud en general.

Otras investigaciones han demostrado, que las personas que siguen dietas con este tipo de refrescos a menudo pierden peso pero a largo plazo lo recuperan e incluso lo incrementan.

Mientras los investigadores siguen buscando respuestas, el mejor consejo es que los consumidores no asuman automáticamente que los alimentos endulzados artificialmente son la alternativa más saludable.

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