3 consejos para evitar los errores habituales que cometemos los padres

En la entrada de hoy, en la que tratamos de educación, queremos hacer hincapié en los errores que, por desconocimiento, a veces, cometemos los padres y que deberíamos ser capaces de evitar.

Las familias deberíamos educar a nuestros hijos/as fomentando la autoestima, el buen trato hacia los iguales, la humildad, educación y un sinfín de valores, pero a veces por ser principiantes, por no haber recibido esos valores o por tener otro punto de vista, parece que algo se nos escapa de las manos y conseguimos que nuestro/a hijo/a no reciba una niñez como debería.

Los errores habituales de los padres

A continuación, hablamos de tres errores que los padres deberíamos de evitar y que no benefician nada a nuestros hijos.

1. Pegar o castigar excesivamente.

Pegarle a un niño cuando no se comporta bien parece que sigue siendo un hecho normalizado en la sociedad actual. Todavía muchas familias creen que “un guantazo a tiempo” puede prevenir futuras rabietas. Y parece ser que, la mayoría no sabemos que es peor utilizar la violencia ya que puede dañar el sufrimiento emocional del niño/a, además de ser algo prohibido por la ley.

Todos sabemos que un azote no es semejante a una paliza, pero cuando se utiliza la agresión física es muy difícil mantener una relación respetuosa con el niño/a, ya que ellos entienden a muy temprana edad que, si en su casa se solucionan los problemas con violencia, en un futuro ellos también harán lo mismo, ya que puede creer que la violencia soluciona conflictos.

Por ello os aconsejamos a tratar las rabietas con otros métodos como son el diálogo y la comprensión. De este modo ganaremos en tiempo y estaremos haciendo felices a nuestros/as hijos/as a la larga. Sin embargo, recuerda que no todos los extremos son buenos, si tu hijo requiere un pequeño castigo asi debera ser, realizalo de forma moderada y con justa causa. No se deben maltratar los niños si la razon no es entendida por los mismos, es decir, si vas a castigar a tu hijo, el debe entender el problema o la causa de lo mismo.

2. Chantajear o sobornar

Todos alguna vez hemos utilizado el chantaje para hacer que la otra persona haga algo que queremos. En el caso de los pequeños, muchas veces hemos utilizado el chantaje para hacer que hagan cosas creyendo que es por su beneficio, cuando en realidad nos interesa a nosotros mismos. Todo ello por interés o querer que tu hijo cumpla las expectativas sociales.

Lo que no sabemos la mayoría es que el chantaje es una forma de violencia emocional, incluso peor que un castigo. Por lo tanto, si forzamos la voluntad del niño diciéndole que si no lleva a cabo una acción es malo o no lo queremos más, estamos usando la violencia emocional.

El chantaje emocional es una forma de manipulación muy poderosa en la cual nos sentimos amenazados por las personas más cercanas.

Al usar el chantaje lo que trasmitimos una sensación de culpa e inseguridad en ellos mismos y en nuestro cariño que tienen consecuencias a largo plazo.

El consejo más adecuado es saber que nuestros hijos/as se van a equivocar y cometer fallos conforme vayan creciendo, pues esto forma parte de la vida y del ser humano, pero, aunque esto pase debemos darle cariño, amor y apoyo, ya que necesitan saber en todo momento que estamos ahí a su lado, que lo vamos a apoyar y enseñar un nuevo camino en el caso de que cometan errores.

3. Compararlos con otros niños

El tercer error que comentamos hoy en este artículo es el de compararlos con otros iguales. Es un error que comúnmente cometen muchos padres ya que creemos, en la mayoría de los casos, que estás haciendo bien a tu hijo/a.

Para empezar, debemos de decir que ninguna persona es igual a otra, todos somos seres únicos e independientes. Cada niño es diferente al resto, con sus particularidades y su personalidad, debemos ser reconocidos por nuestras capacidades y avances y no por la de los demás.

Debemos de saber que nuestros hijos/as harán su propio camino, contando con nuestro apoyo, mejorando y siendo ellos mismos, únicos.

Espero que todos hayamos reflexionado sobre ello y que hagamos borrón y cuenta nueva si nos sentimos identificados con los errores que solemos cometer. Seguro que proponiéndonos estos objetivos podremos alcanzar la cima y seremos más felices.

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