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Lo que debes saber sobre la intolerancia alimentaria

Cuando se trata de alimentación puede pasar que muchas de las comidas que pueden ser exquisitas y de consumo regular en las personas para otras signifique la aparición de efectos o reacciones desfavorables, así sea desde una simple erupción hasta los síntomas más graves que puedan manifestarse.

Puede que en una u otra ocasión nuestro cuerpo logre reaccionar al extremo en cuanto ciertos alimentos determinados pese a que muchos no comprendan porqué ocurren esto sino a todos les pasa lo mismo.

El cuerpo humano es sin duda alguna tan complejo como sorprendente. Cada órgano trabaja en función de sí mismo, y pese a esto si alguno deja de funcionar correctamente muchos también optan por hacer lo mismo. De hecho, nuestro sistema inmunológico es el que se encarga de eliminar intoxicaciones o infecciones mucho antes de que se pueda presentar algún síntoma, y que sin el correcto funcionamiento de este podríamos lograr que nuestro cuerpo sufriera cualquier afección por culpa de sustancias que nos pueden hacer daño.

Sin embargo cuando hablamos de intolerancias alimentarias estas no afectan en sí a nuestro sistema inmunitario, por lo que los malestares atacan más que todo en nuestro metabolismo. Es por ello que muchas personas cuando le tienen  intolerancia a la lactosa sufren las reacciones debido a las enzimas de la lactasa que no son suficientes para descomponer los azúcares de la misma leche. Ocurre de igual con la intolerancia de gluten que es causada por el consumo de distintos cereales como lo puede ser el trigo.

La intolerancia no es una alergia

Casi siempre se tiende confundir las reacciones alérgicas a los alimentos con la intolerancia de los mismos, cuando la verdad es que son dos casos totalmente opuestos de los que se deben de diferenciar.

La alergia a los alimentos puede ser hereditaria, pudiéndose manifestar en los primeros años de vida en adelante. Las sensaciones con las que suelen identificarse una alergia son las de tos, dificultad respiratoria, picazón e incluso moqueo.

Intolerancias más comunes

Una de las intolerancias alimentarias que se puede ver con frecuencia en los pacientes es la de sacarosa. La intolerancia a la sacarosa implica un rechazo al azúcar que estamos acostumbrados a consumir, y cualquier persona que diga que padezca de esta afección se debe a la falta de enzimas llamadas sacarosas quienes son las encargadas de procesar la digestión de la sacarosa.

Los efectos adversos sobre esta intolerancia son las de diarreas, dolores abdominales, gases flatulentos, entre otros. Al igual que con la lactosa, la persona no puede digerirla como se debe debido a los azúcares de ésta.

Cuando nos referimos sobre la intolerancia del gluten es porque nuestro intestino delgado no puede realizar los funcionamientos debidos para lograr procesarlo, por lo que alguien que sea intolerante al gluten tendrá inflamaciones en su sistema intestinal. Lamentablemente para muchas personas que lo tienen debe cuidarse de ello para toda su vida.

Los síntomas ante esta intolerancia pueden abarcar desde la falta de apetito, pérdida de peso, de masa muscular, diarreas, vómitos, entre otros.

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