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Niños sordos de un oído y sin diagnosticar

marzo 4, 2019
niño con hipoacusia

Entre el 3 y el 6% de los niños sordos de un oído está sin diagnosticar. Se trata de la hipoacusia unilateral, una patología que dificulta su desarrollo y aprendizaje.

Niños sordos de un oído, un problema sin diagnosticar

Ayer, 3 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Audición, una fecha clave para poner sobre la mesa una cuestión que pasa desapercibida pero que puede provocar graves consecuencias en la salud. Las cifras son contundentes, pues los españoles no mantienen buenos hábitos para cuidar sus oídos. De hecho, el 48% confiesa que nunca ha acudido a hacerse una revisión, según la investigación Oí2, elaborada por los especialistas en el cuidado de la audición. Asimismo, un 41% de los encuestados admite que cuando sufre una dolencia auditiva espera a que se le pase el dolor, lo cual es una práctica negativa.

En cuanto a la prioridad de la limpieza auditiva, un 15% (en relación a la importancia) la sitúa por detrás de la corporal (33%) y de la bucal (35%). A pesar de todo ello, el ruido no es ajeno a la mayoría, ya que un 88% de los españoles reconoce que padece problemas de concentración a causa del sonido, además de irritabilidad y estrés.

Niños infradiagnosticados

niño con audifono

Si la audición es clave en los adultos, más aún resulta en los niños, pues los problemas que pueden generarse durante la infancia provocan graves secuelas con el paso de los años. En este sentido, las estadísticas confirman que entre el 3% y el 6% de los niños sordos de un oído no han sido diagnosticados, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Este problema tiene nombre propio y se denomina hipoacusia unitareal (HU), que consiste en tener un oído sano y una pérdida de entre 25 y 70 decibelios en el otro. La doctora María José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC, asegura que «existen muchos casos de hipoacusia unilateral infantil denominadas tardías o diferidas que aparecen después del nacimiento y que son difíciles de detectar porque no se es del todo consciente de la importancia que tiene oír bien por los dos oídos y, a veces, este problema pasa desapercibido».

Según los datos de esta comisión, la probabilidad de sufrir esta patología en un recién nacido es de 0,1% y aumenta a los 5 años al 0,27%, mientras que la mayor probabilidad se encuentra en la adolescencia con una tasa del 0,35%.

La hipocausia unilateral puede comprometer el desarrollo y aprendizaje durante la infancia, pues los niños en edad escolar con HU muestran reducciones sustanciales en la percepción del habla y de la calidad de vida vinculadas a la audición, de ahí que “suelen ser niños con bajo rendimiento académico”, según confirma la experta.

Síntomatología en los niños con hipoacusia

niña con hipoacusia

Ante estos datos, resulta inevitable preguntarse, ¿cómo puedo detectar a tiempo este problema en mi hijo? A continuación les mostramos signos sobre la hipoacusia unilateral en los niños y que sea posible detectarla a tiempo:

Dirige el oído sano hacia la fuente sonora. Ya sea para hablar, ver la televisión o hablar por teléfono, siempre muestra disposición con el mismo oído.

Complicación para contestar si se le habla por la espalda. El colegio, donde el ruido es abundante, puede ser una prueba de ello. Sobre todo en clase si el profesor se mueve por el aula. Sucede de manera similar si se le habla de lejos.

Mayor cansancio. La hipoacusia unilateral les lleva a tener que realizar un mayor esfuerzo para hacer sus tareas y les lleva a que, al final del día, se encuentren con menos energía.

No localiza de dónde viene el sonido. No es capaz de discernir el lugar por el que se produce el ruido. Le lleva a mover la cabeza hacia el sonido para minimizar el hándicap auditivo y evitar el aislamiento social.

Necesita combinar la información auditiva con la lectura labial. Tiene que fijarse en cómo mueve los labios la persona con la que conversa para complementar lo que su oído no es capaz de percibir.

Requiere mayor atención en la escuela. Tiene que poner mayor concentración en la tarea y le puede llevar a desistir por el intenso esfuerzo.

Autoestima baja. Lo mencionado anteriormente puede mermar su confianza debido a que se sienta peor que el resto.

Si se mira a Europa, más de 22 millones de personas viven con pérdida de audición. Esto aumenta el riesgo de aislamiento social, depresión o demencia. Se calcula que esta enfermedad supone una pérdida de 180 billones para el «viejo continente». En relación a las personas afectadas, se cree que dos tercios no usan audífonos, lo que les genera menos calidad de vida, menor capacidad para trabajar y, por lo tanto, supone un lastre para la sociedad.