La manzana, el superalimento aliado de la salud

Jugosa, dulce, deliciosa, crujientes, estos son algunos de los adjetivos con los que suelen describirse las manzanas, lo cual no es que sea erróneo, sino que pasa por alto un detalle verdaderamente importante ¡su contenido nutricional! ese, que le confiere el privilegio de ser considerado un superalimento, por brindarle numerosos beneficios a la salud en general.
¿Por qué la manzana se considera un superalimento?
Después de la banana o plátano, la manzana es segunda fruta más consumida alrededor del mundo, si bien la principal causa de ello es su delicioso sabor, lo cierto es que la razón de tanta preferencia debería obedecer a los nutrientes presentes en su composición.
La fruta proveniente del árbol de la familia de las rosáceas, figura en la lista de “superalimentos” gracias al contenido vitamínico, mineral y de nutrientes que alberga en su composición, todos, de vital relevancia en el correcto funcionamiento del organismo.
Componiéndose en un 85% de agua, las manzanas ofrecen numerosas bondades a la salud en general gracias a su acción depurativa y diurética, a las cuales se unen sus efectos sedantes, antioxidantes y anticancerígenos.
Propiedades y beneficios de la manzana
En términos nutricionales, la manzana se caracteriza por su elevado contenido vitamínico y mineral, además de ser fuente en fibra, lo que contribuye a la prevención de la absorción del colesterol LDL y el estreñimiento; ahondando un poco en su composición, están presentes los siguientes elementos:
- Vitamina A y C: le confieren un poderoso efecto antioxidante que fortalece el sistema inmune, optimizando su capacidad de respuesta frente a infecciones y el daño que pueden provocar los radicales libres.
- Vitaminas del complejo B: la tiamina, la riboflavina y la piridoxina – vitamina B1, B1 y B6 respectivamente – se unen para brindarle a la fruta poder enzimático que optimiza la función metabólica y otras de carácter vitales para el organismo.
- Minerales: la composición mineral de la manzana coadyuva en el control de la presión arterial y frecuencia cardiaca, ya que incorpora cobre, hierro, zinc, calcio, fósforo y potasio.
Atendiendo a ello, las propiedades de la manzana se extienden al alivio de malestares estomacales, la disminución del ácido úrico y el favorecimiento del sistema cardiovascular; el efecto antibacteriano de la fruta, combate el mal aliento, mientras que el sedativo, se encarga de facilitar la conciliación del sueño.
Por otra parte, su acción antioxidante, evita el depósito de los radicales libres en los órganos, además de mejorar las actividades cerebrales y memorias, dejando claro porqué se considera un superalimento.
Ventajas de incluir la manzana como parte de la dieta
Conociendo sus propiedades, es normal querer hacer de la fruta parte de la dieta diaria; por fortuna, su agradable sabor y textura se presta para consumirle como parte del desayuno, snack o ingrediente en la preparación de diferentes recetas dulces y saladas.
Si se quieren razones adicionales para comenzar a comer más manzanas que las ya expuestas, hay que sumar que:
- Contribuye a la pérdida de peso, ya que son fuente de fibra natural compleja, lo que implica su lenta digestión y efecto saciante por mayor tiempo.
- Disminuye las probabilidades de sufrir diabetes, pues no solo disminuyen la absorción de glucosa en el aparato digestivo, sino que incrementan la captación y redistribución de la glucosa y estimulan la segregación de insulina.
- Ayudan en caso de diarrea, sobre todo, si se ingieren sus zumos o batidos debido a que se le ofrece al cuerpo, buenas dosis de fibra en estado líquido, facilitando su más rápida absorción.
- Pueden disminuir el riesgo de sufrir un derrame cerebral, esto es posible gracias a la acción de la quecertina, antioxidante de grandes propiedades antiinflamatorias que previene la rigidez de las arterias responsables de limitar el flujo sanguíneo en el cerebro y provocar coágulos de sangre.